Isabel Quintanilla

«Poeta de lo cotidiano»

Tuve la suerte de haber visitado en 1996, la exposición «Realistas de Madrid» en el Thyssen de Madrid. Y de toda aquella muestra de talento, me llamó la atención de forma especial una obra: «El Jardín de la Academia» de Isabel Quintanilla, pintora totalmente desconocida para mí. Ella fue una de esas mujeres que han pasado sin pena ni gloria al trastero del arte.

(1962. (óleo sobre tabla, 122 x 217 cm. Colección privada)

«Escuela Realista de Madrid»

Se trató, desde el principio, de amigos que se conocieron y formaron, en su mayoría, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando; compartiendo largas horas de debates artísticos y que han expuesto en varias ocasiones juntos. Dicha relación se vio fortalecida por los matrimonios que tuvieron lugar dentro del grupo: Amalia Avia con Lucio Muñoz, Isabel Quintanilla con Francisco López Hernández, Esperanza Parada con Julio López Hernández y María Moreno con Antonio López. La razón de su unidad radica en un entendimiento estético y un respeto mutuo. El género de la naturaleza muerta será el tema común. Eran mucho más que un grupo artístico. Eran amigos y familia y permanecieron unidos toda la vida.

Maribel —como siempre han llamado a Isabel Quintanilla en su círculo íntimo—, nace en Madrid en 1938. Con solo 15 años, se matricula en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Por esos años conoce a Antonio López y a Francisco López Hernández, con el que se terminará casando. En 1960, obtiene una beca como ayudante de dibujo. Poco después, ya casada con Francisco López, se traslada a vivir a Roma.

En Italia (1960-1964), comienza un periodo decisivo para Isabel. Allí junto con su marido el escultor Francisco Lopez, descubre la pintura mural del Renacimiento y sobre todo la pintura romana de la antigüedad. Una nueva forma de entender el arte, identificando la obra como la representación de la realidad y de lo cotidiano. El descubrimiento de los rojos italianos provoca una explosión de color en sus cuadros. «En Roma percibo poco a poco el camino a seguir, comprendo que la naturaleza y la realidad están a mi alrededor, me impresionan y quisiera reproducirlas en mis obras».

«El tema, o la anécdota, como elemento aislado y en sí mismo, solo, no me interesa, no es lo suficientemente emocionante ni sugestivo para que me interese. Lo necesito rodeado de ese misterio que da la luz a las cosas, y muchas veces podré desarrollar el mismo tema según sea la hora y el momento en el que se encuentra sumergido» «No suelo colocar las cosas que voy a pintar. De pronto estoy subiendo las escaleras, veo un rinconcito, el mismo que veo todos los días, con una luz especial, me emociona y entonces lo pinto. La luz es lo más importante, la luz lo cambia todo.»

«Vaso»

El vaso de Isabel Quintanilla es una obra al superviviente Duralex. No es bonito, es irrompible, es para toda la vida, retrato de los olvidados y desaparecidos, como el vaso Duralex. La imagen misma de toda la obra de Maribel: delicada y conmovedora, humilde y grande al mismo tiempo.

En España no tuvo un gran reconocimiento, pero sí en el extranjero, donde su obra se puede contemplar en museos de Múnich, Hamburgo y Washington. Antes de su muerte en 2017, se quejó de que el reconocimiento como pintora lo consiguió en Alemania. En sus propias palabras: «El realismo no gozaba de popularidad, menos aun si era de una mujer. En España eras mujer. No eras nadie, no pintabas. La consideración como pintora la logré en Alemania. Pintora, no mujer.»

MUSEOS QUE ACOGEN ACTUALMENTE LA OBRA DE ISABEL QUINTANILLA:

The Baltimore Museum of Art, National Galerie de Berlín, Städtische Kunstsammlungen de Darmstadt, Hamburger Kunsthalle de Hamburgo, Museum Athenaeum de Helsinki, Colección de Arte del Banco de España (Madrid), Museo Municipal Conde Duque de Madrid, Bayerische Saatsgemaeldesammlung (Munich), Neues Museum (Nuremberg), Museo de Sabiñánigo, Staatsgalerie (Stuttgart) y Hirshhorn Museum and Sculpture Garden (Smithsonian Institution), Washington DC.

Publicado por adela

Pensé en el blog, como plataforma para mostrar mis trabajos y de paso hacer un repaso por algunos temas relacionados con la pintura y los pintores. Estoy aprendiendo mucho mientras busco y selecciono información. También me sirve de acicate para seguir dibujando. Es como mirarse en un espejo, a veces cuesta reconocerse... y eso te impulsa a tratar de mejorar.

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